Por mucho tempo lo creí mi enemigo, sin embargo más tarde descubrí en el silencio un aliado imprescindible.
El arsenal de argumentos estratégicos en mi boca conseguía a menudo encerrarme en prisiones alfabéticas sin salida aparente.
Jamás había contemplado la de idea de otra opción más allá de la habilidad verborragica la hora de enfrentarme a duelo con las circunstancias que se presentaran.
Fue entonces como en una tarde ordinaria, me halle en una encrucijada, a merced de los dardos y saetas que creí que atravesarían mis sentidos.
Ya había agotado por completo mis municiones y todas mis balas yacían en el viento, victimas de una pésima puntería.
Con la garganta en el desierto, las cuerdas vocales paralizadas y la lengua inmóvil, permanecí esperando el remate final que anunciara mi derrota.
Lo que no había advertido era que ele silencio que se apoderó de mis instintos, construyó un escudo protector alrededor de mi fuerte debilitado. Ninguna flecha me rozó siquiera.
Gracias a mi cómplice inesperado conservo intactos mis latidos.
DICIEMBRE 25, 2006
8 oct 2007
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2 comentarios:
El amor, la energìa creativa, el silencio. las huellas de nuestra bùsqueda en el cotidiano aprendizaje del ser, son inmensidades acariciando la pequeña obligaciòn de cerrar los ojos para ver mejor.En fin, todas esas inextinguibles cosas no moriràn (¡¡¡Menos Mal!!!).
Marisol ¿Està de màs decir que somos aliados en la sublime intencionalidad de creer en crear?
Echaria de menos la idea, si hubieses omitido destacar la alianza mutua en este universo de palabras no vacias y sonidos poblados de infinidad.
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